Luego de un rato, ella parece dudar acerca de hacer algo o no, pero finalmente, decide acercarse a paso lento hacia ti. Llevando su cabellera pelirrojo al viento y su caminar tan particular, típico de una estrella de rock.
Al estar a sólo unos centímetros de distancia, ella coloca sus suaves manos sobre tu torso por encima de la camisa roja, esa, tu preferida. Levanta su mirada para cruzarla con la tuya mostrando nuevamente, esa dentadura perfecta. Y sin más preámbulos, hace suyos tus labios. Mientras tanto, diriges tus manos hacia su cintura, para acariciarla sutilmente.
Cuando ambos se detienen, tú volteas sobre tus talones y comienzas una búsqueda con tu mirada, donde luego de unos segundos, la detienes.
Y ahí estaba yo, observándolos –a ti- sintiendo como mis ojos comenzaban a empañarse y unas cuantas lágrimas amenazaban con salir.
Una sonrisa torcida se dibujó en mi rostro, a medida que trataba de apartar mi vista de ti y correr a ocultarme al baño de niñas como siempre lo hacía.
Porque por más que lo intentara, tu cuerpo y tu alma siempre le pertenecerían a ella, la chica del cabello rojo.
Woow.
ResponderEliminarEspero que no sea tu historia :S
Lo era... en ese momento :c
Eliminar